viernes, 30 de mayo de 2014

Con mi primita de 8 años

Tengo una larga historia sexual prohibida desde niño, hoy solo contaré un capítulo: 

Tengo una primita, en aquel entonces tenía 8 años y yo 23. Yo fui a casa de mi tía a usar el internet para un trabajo pues en mi casa se había cortado. Me llevo bien con mi primita y con sus hermanos mayores (me cojo a uno de ellos), pero a ella yo solo la veía como una niña, sin morbo.

Yo estaba en la computadora, concentrado en mis cosas cuando ella se me acerca por la espalda y se me sube encima, yo a modo de juego la empujo y le hago cosquillas en la panza. Y ella se sigue subiendo una y otra vez y yo la vuelvo a empujar y a hacerle cosquillas. No sé en qué momento exacto fue que de pronto en una de esas que le hice cosquillas ella llevó mi mano hacia su vulva. Estaba calientita. Primero no le tomé importancia, hice como si nada, pero ella se volvió a subir y al volverla a empujar y hacerle cosquillas volvió a llevar mi mano hasta su vulva a propósito.


Luego de ese momento yo le seguí el juego. Había alguien más en la habitación así que fingí que seguía jugando inocentemente con ella. Luego de un ratito nos quedamos solos ella y yo. Y con el mismo juego yo la levanté y la puse entre mis piernas para que sintiera mi pene erecto, estaba más duro que nunca.

Ella lo tocó con curiosidad. Se notaba que nunca había agarrado uno. Eso me excitó bastante. Poco a poco con el juego de las cosquillas fui llegando más abajo hasta atravesar su ropa interior con mis dedos. Todo lo hice en un tono de jugueteo. Aún así ella se daba cuenta de que era una especie de secreto ya que cuando llegaba alguien actuaba de forma normal, como si no estuviéramos haciendo nada indebido. Que buena actriz.

Ese día fue el primero de varios meses de juegos y descubrimiento para ella. yo iba a su casa seguido con el pretexto de terminar mi trabajo. Cuando no me tiraba a su hermano mayor ella se acercaba para que le acariciara su panochita. Era el paraíso. Había ocasiones en las que yo la cargaba como canguro y la acercaba a mi verga parada, la rosaba por encima de la ropa y le encantaba. Otras yo me sentaba y me sacaba el pene, ella se sentaba encima bajándose los calzones y rozando su ano en la punta no la penetraba, me daba miedo lastimarla, a pesar de todo, es mi primita favorita y no le quería hacer algún daño. Pero a ella le encantaba. Me buscaba para que la tocara con mis dedos. A mí me empezó a dar miedo que alguien sospechara (incluso mi primo al que me tiro, no creo que le hubiera gustado la idea). Le llegué a meter el dedo en su ano, estaba calientito y delicioso. Y le rozaba la vulva con la punta de mi verga. Notaba cómo ella quería ser penetrada (le gustaba más anal) pero yo no quería. Me daba miedo que mi tía se diera cuenta o algo así. Me conformé con esos toqueteos y caricias y mamadas (le enseñé a mamarme la verga, al principio no le gustó mucho, pero le agarró el gusto luego de que le pusiera yo varios videos porno, le encantaba verlos conmigo y se me subía encima y rosaba su culito en mi verga por encima de la ropa). Y yo llegué a probar sus juguitos vaginales. Lo más delicioso que he probado nunca. Ella era hermosa. Y la quería mucho.

Pero luego tuve que mudarme a otra ciudad. Aún voy a visitarlos pero la última vez que fui y que intenté "jugar" con ella me dí cuenta de que ya no se dejaba igual. No sé qué pasó, tal vez leyó algo o le dijeron algo alguien. No sé. Pero he decidido que está bien. Ya no la tocaré. Pero fue bueno mientras duró. De las mejores cosas que me han pasado. 
Quizá más tarde cuente más sobre mis otras historias prohibidas con mi primo, otra prima y mi hermana. Pero tal vez después.

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