En la noche la cara de lo malo y lo perverso surge en las
ciudades sin excepción, violaciones, robos, asesinatos pasan en cualquier parte
y si no sabes cuidarte será mejor que no salgas de noche porque tal vez algo
pueda ocurrirte como a Vanessa.
Vanessa, una niña de 13 años que era súper hermosa, cada
chico de su escuela nunca la dejaban de mirar por dos simples razones su
cabellera dorada con rizos y sus pechos muy bien formados y además era la única
chica con grandes senos. Destacaba en el deporte y en sus estudios sobre todos
física y matemáticas haciéndola una estudiante modelo, el sueño de cualquier
madre y padre pero perfecta para perverso.
Ella se quedó un día hasta noche en su escuela por ayudar en
un festival de navidad que se celebraría dentro de unas semanas, habría bailes,
concursos etc. Varios de sus amigos se iban de en uno en uno hasta quedar sola
completamente sin contar al velador y al intendente pero su fortuna logro
terminar aunque faltaban muchas otras cosas que se harían para otro día. Una
vez que terminó se dispuso a cambiarse su uniforme por algo mas cómodo, un
vestido tipo camisón amarillo y sus cansados zapatos por unas zapatillas
descubiertas y una vez arreglada se despidió del velador y al conserje que los
encontró platicando en la entrada y por fin salir de sus muros… gran error.
A lo lejos había dos hombres maduros ambos más de 40 años
escondidos en la sombra esperando su oportunidad de atacarla, hacer lo que sea
con su joven y tierno cuerpo de la chica la cual no se percató de los dos
hombres que la observaban ni siquiera sintió que la seguían, iba tan tranquila
por la calle hundida en sus pensamientos.
Dio vuelta en la calle típica; sola, sin luces alrededor,
nadie que pudiese escuchar sus pasos de ella ni de los dos hombres. Uno de ellos
se aproximaba más aprisa quedando a centímetros detrás de ella y como la
velocidad del viento pasar por tu piel
puso su mano en la boca lo cual impido que el grito de Vanessa se
escuchara y la llevaba al callejón obscuro y frio, el perfecto escenario.
Estampada contra la pared era manoseada por el hombre quien
tomo la iniciativa de llevarla al callejón, mientras que su compañero hacia guardia
claro, sin perder el espectáculo. Aunque ella se resistía ante su agresor no podía
hacer mucho, la tenían donde querían.
Sentía la piel de la jovencita tan tierna, temblando ante el
miedo que estaba viviendo no era de esperar que la verga del hombre quedara
dura por completa y no esperaba mas no se conformaría con solo descubrir y
tocar sus senos, ya necesitaba acción.
Le pedía ayuda a su compañero para que bajara las pantis de la nena lo cual
como in hermano ayudando al otro lo hiso, separando su piernas mientras que el
otro pegaba su cuerpo con la suya y su mano libre atrapaba una de las manos de
ella para no perder más tiempo luchando. Al bajar las pantis su compañero palmeaba
la espalda para indicarle que ya era hora y no perder más tiempo y en un
respirar su verga entro en la virgen vagina de la joven.
Dolor, presión es lo que sentía Vanessa al sentir la verga
de su violador dentro de ella, su grito que lanzó cuando la metió solo transformo
en un pequeño sonido gutural que solo ellos dos escucharon y ahora eran gemidos
y sollozos cuando el pene dentro de ella entraba y salía con pequeña dificultad
por su estrecha zona que no estaba muy grande ante la verga gruesa.
Placer, y excitación sentía su violador ante la sensación de
una vagina virgen de una nena rica quien no le importaba si a ella le dolía o
no y poco a poco la chica no se resistía gracias al agotamiento que ella sentía
por cada embestida, y para él le era más fácil cogerla mas y más rápido.
Sacando su verga dándole esperanza a Vanessa que esto había acabado,
que podía ir a casa a limpiar ahora su mancado cuerpo jurando que no diría nada
a nadie de lo que paso. Uno de los captores saco de su bolsa de su sweater más cuerda
pequeña y al verlas ella sabía que su noche sería un tormento en toda su vida.
Amarraron sus muñecas y sus pies para inmovilizarla y tapar su boca con cinta,
desgarrando su vestido quedando solo una tela que cubría parte de su cintura i
tirarla al suelo. El compañero que solo vigilaba era su turno al darle una sonrisa
malvada al jefe, quien ideo todo esto.
Él se arrodillo junto a su víctima quien la veía y ella
sabiendo que la torturarían nuevamente con su verga, acercándose el levanto sus
piernas en su h y liberando la verga que pedía oxígeno a gritos la metió mas
limpiamente que su jefe, Vanessa sentía más presión ya que la verga que tenía
ahora dentro era mas grande y que podía sentirla en su estómago y a diferencia del
otro, el no debía tapar su boca para evitar que se escucharan sus gemidos y sollozos
y sujetar sus manos.
Apoyando su manos en el suelo y acomodándose el seguía mas rápido
ya que la sensación de su desflorada vagina quien estaba muy húmeda lo enloquecía
y ella ya sentía esa combinación de placer y terror, algo que no se desea mucho.
El jefe estaba más inquieto que antes, su verga por explotar
viendo a su compañero coger y debía dejar el momento de él, podía haberla
metido en su anito y asi disfrutaría pero no le daba gusto cogerla mientras
otro también, le gustaba solo así que se acercó con su verga de fuera para
masturbarse frente a ella tocando y pellizcando su desnudo cuerpo pero se
centraba mas en los senos, y al cabo de un momento ambos pusieron su vergas en
la triste cara de Vanessa y expulsaron todo
manchando de blanco su rostro y senos y escuchar que ella deseaba sus últimas
risas.
Desataron sus manos y pies, luego destapar con cuidado su
boca la cual ella no solo ningún sonido, estaba quebrada emocionalmente y si
mirada se perdía en un punto del callejón. Ambos hombres se marcaban no sin
antes enseñarle a ella que tenían sus bragas y uno de ellos lo olía para
recordad la rica y dulce esencia que ahora se había envenenado y ahora estaba
sola, acostada recibiendo el frio en su cuerpo desnudo, puedo levantarse con un
gran dolor y ardor en su vagina y ella solo pensó: “debo límpiale y olvidar
esto”.
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